Málaga. Los jardines de La Aurora en Callejones del Perchel

Monumento a Carlos Larios y Martínez-Tejada, Marqués de Guadiaro y Conde Pontificio de Larios
Busto de Carlos Larios y Martínez-Tejada, Marqués de Guadiaro y Conde Pontificio de Larios. Málaga. Procedencia: elaboración propia

Impreso el 21 de abril de 2024 Impresión

19, Avenida Andalucía, Polígono Alameda, Cruz de Humilladero, Málaga, Málaga-Costa del Sol, Málaga, Andalucía, 29002, España

CARLOS LARIOS (1816-1896) Y LOS JARDINES DE LA AURORA

José Miguel Morales Folguera, texto y documentación
Antonio Cruces Rodríguez, formato y publicación

Estos jardines, ubicados entre el cauce del Arroyo del Cuarto y la calle Callejones del Perchel, fueron construidos por el malagueño Carlos Larios y Martínez de Tejada a partir del año 1846, convirtiéndose en uno de los jardines más importantes de Málaga. Su nombre parece provenir de una canción española, recogida por Hans Christian Andersen en su libro del Viaje por España:

“Una mujer malagueña
tiene en sus ojos el sol,
en su sonrisa la aurora
y un paraíso en su amor”

 Jardines de Málaga en el siglo XIX. La nueva Florencia de la Era Industrial.

 El importante desarrollo comercial e industrial de Málaga en el siglo XIX propició la creación de numerosos jardines privados en las poblaciones de Málaga y Churriana, que las convirtieron en verdaderos paraísos, según palabras de Hans Cristian Andersen, que visitó la ciudad en 1862, refiriéndose con estas palabras al Cementerio Inglés: “Me parecía andar por un trozo del paraíso, por el más maravilloso de los jardines. Se trata de un extraordinario Patrimonio Artístico, que es necesario investigar, conservar y difundir.

Estos jardines se crearon como lugares de recreo, pero también como símbolos de su poder y de su riqueza. El estilo predominante de estos jardines malagueños era el paisajista, que era el que mejor se adaptaba al clima y a las numerosas plantas tropicales que llegan en las flotas comerciales malagueñas de América, África y Asia.

Muchos de los creadores de jardines venían del norte de España, pero la mayoría procedía del extranjero: alemania, UK, USA, etc. La ciudad se convirtió en un lugar de visita obligada de todos los viajeros que llegaron a España en el siglo XIX, que nos han dejado sus impresiones de estos jardines. Uno de estos viajeros fue el danés Hans Christian Andersen, que llegó a Málaga en el verano de 1862, poco antes de que lo hiciera la reina Isabel II. En su libro Viaje por España escribe sus impresiones de Málaga,  mostrándose maravillado de lo que observa:  “Málaga, hermosa ciudad, aquí me siento como en casa”.

La familia industrial y comercial más importante, los Heredia, llegó a poseer cuatro de los jardines más grandes y monumentales: San José y la Concepción en Málaga,  la Concepción en Marbella y la Cónsula en Churriana. Los Larios, el segundo pilar del desarrollo económico de la zona, tenían cinco jardines: La Aurora y la Hacienda San Lázaro en Málaga,  la Hacienda del Cortijo de la Cruz y la Hacienda del Platero en Churriana,  y la Casita de Campo en San Martín del Tesorillo, Cádiz. Otros comerciantes e industriales crearon jardines de gran tamaño en Málaga junto a sus viviendas: la Hacienda Giró junto al Cementerio Inglés, concebido también como un jardín de estilo inglés, la Hacienda de Francisco Mitjana, la Hacienda de Barcenillas,  propiedad de Bernardo Ferrándiz, la Hacienda de Adolfo Príes o de La Cerda, ubicada junto al Arroyo de Jaboneros, que destacaba por sus quinientas variedades de rosas y por su gran estanque navegable, sobre el que cruzaba un puente de madera, la Hacienda de Teatinos de Eduardo Delius, la Hacienda de Gamarra, creada por el bodeguero francés Prosper Dominique Lamothe, y en la zona de Almayate la Hacienda del Marqués de la Sonora, que ya en el siglo XVIII trajo de América numerosas plantas exóticas y tropicales. A estos jardines habría que sumar los Jardines botánicos y de aclimatación: el Real Jardín Botánico de los tres presidios menores en la Calle Victoria, el Jardín de Aclimatación, también conocido como de Abadía o de la Cochinilla por sus experimentos sobre la cría de este insecto para usos en los tejidos de las industrias malagueñas, y el Jardín Botánico del Colegio de San Felipe Neri, convertido tras la desamortización en el Instituto de Gaona. En un plano del ingeniero militar Julián Sánchez Bort del año 1783 aparece en la zona del Molinillo un Jardín Botánico junto al Huerto de los Claveles.

En el término municipal de Churriana, por el que se extendía la huerta de Málaga junto a la Vega del Guadalhorce, hubo haciendas de recreo desde la época romana. A partir del siglo XVI numerosos cristianos fueron ocupando las fincas de los hispanomusulmanes expropiados y construyeron un gran número de cortijos y haciendas de recreo. Además de las ya señaladas, propiedades de los Larios y de los Heredia, en Churriana se hallaban las siguientes, que contaban con una vivienda principal, una casa de labor, huertas, jardines y estanques: el Retiro, San Javier, propiedad de Manuel Piédrola y del General Abadía, la Toca, Carambuco, la Havilla, la Concepción, quinta de Gross, huerta de Santa Tecla, casa de recreo de José Sánchez, dos quintas de recreo de difícil lectura en un plano de los años 50 del siglo XX, a las que habría que sumar las de Gerald Brenan y la de la familia de Moreno Villa. Llama la atención que la familia Gross poseía dos casas destinadas a la industria del secado de higos y pasas, una quinta de recreo y la huerta de Santa Tecla. En una de las etiquetas de estos frutos secos se puede leer el siguiente texto: «Federico Gross y Cia. Málaga. Colonia Sta. Tecla». Desconocemos si los restos arquitectónicos de la mansión pertenecían a la Quinta  Gross de Recreo o a la denominada huerta de Santa Tecla, con cuyo nombre se suelen asociar actualmente.

Carlos Larios y Martínez de Tejada (1816-1896)

Carlos Larios fue una de los personajes más destacados de la ciudad. Nacido en 1816, se casó con su prima Amalia Larios y Tashara en la ciudad de Roma el 22 de junio de 1856[1], Amalia  pertenecía a la rama gibraltareña de la familia, en cuya comarca tenían importantes negocios y bienes, entre ellos la Casa de Campo de San Martín del Tesorillo, que contaba con un extenso jardín paisajista. Tras su fallecimiento en 1896 fue enterrado en el panteón que poseía en el cementerio de San Miguel de Málaga. El matrimonio estaba empadronado en el edificio nº 20 de la Alameda Principal. Como político ostentó los cargos de Teniente de Alcalde del Ayuntamiento, Presidente de la Diputación Provincial, Presidente de la Cámara de Comercio y Presidente de la Junta de Obras del Puerto.

Carlos Larios recibió un gran número de títulos aristocráticos y puestos políticos: Senador del Reino, Comendador de Carlos III, Gentilhombre de Cámara de Su Majestad, Caballero Gran Cruz de Isabel la Católica y Caballero Divisero Hijodalgo del Solar de Tejada, recibido en 1866. Obtuvo el título pontificio de Conde de Larios, por S.S. León XIII el 3 de septiembre de 1878. Fue autorizado su uso en España el 3 de octubre de 1882. El título más importante y de mayor prestigio fue el de Marqués de Guadiaro, concedido por Real Despacho de Alfonso XII de 27 de abril de 1875. Falleció sin descendencia en Málaga el 22 de enero de 1896, por lo que al ser viudo, su herencia recayó en su sobrino José Aurelio Larios y Larios, como quedaba establecido en su testamento del año 1895. En este testamento declaraba bienes en las Playas de Pescadería, Colonia de Santa Amalia o de las Monjas, situada en los términos municipales de Alhaurín de la Torre y de Cártama, Cortijo de Torres, además de otras fincas rústicas sin precisar.

Como empresario su contribución más importante fue la fábrica de tejidos de La Aurora, destacando también su participación en las obras de beneficencia y en los trabajos de mejora de la ciudad: donaciones a varios centros de asistencia, varias vidrieras de la catedral, calle de Molina Lario, teatro Cervantes, y el puerto, que le dedicó el muelle de la Aduana.

El carácter benéfico de los esposos queda refrendado por las donaciones establecidas en su testamento a instituciones benéficas tras su fallecimiento: comunidades de monjas de la ciudad, Hermanitas de los Pobres y asilo de San Juan de Dios, actual Colegio de la Goleta. Estas preocupaciones sociales también recayeron en sus empleados de la fábrica de tejidos. En su testamento se establece que por fallecimiento de cualquiera de los testadores la fábrica de la Aurora pare durante tres días, pagándose a los obreros el jornal de tres días…y que se distribuyan cinco mil pesetas en cuarenta lotes de ciento veinticinco pesetas cada uno, entre las viudas con hijo o hijos que hayan sido operarias de la fábrica, y entre los operarios de ambos sexos, de buena conducta que hayan quedado incapacitados para el trabajo.

Sus dos fracasos más importantes fueron la construcción de un asilo para pobres, proyectado junto a su mujer, siguiendo el modelo del edificado por Martín Larios junto a la estación de ferrocarril. En su iglesia estaba prevista la edificación de dos mauosoleos para los enterramientos de su mujer y del suyo propio. Igualmente, tampoco se llegó a construir el panteón proyectado en el Cementerio de San Miguel, por lo que al final fue enterrado en el Panteón de la Familia Larios, al lado de su esposa[2]

 Monumento de Carlos Larios y Martínez. 1907

Estas actuaciones motivaron que, tras su fallecimiento, la Cámara de Comercio recomendara al ayuntamiento que le dedicara un monumento urbano, que, finalmente, pudo ser inaugurado en el año 1907 en una glorieta del Parque de Málaga, en ese momento recientemente construido. En su ejecución intervinieron el escultor granadino Pablo Loyzaga, el escultor catalán Mateu Fernández de Soto y el arquitecto malagueño Fernando Guerrero Strachan, que se encargó de realizar la glorieta. El monumento consta de un basamento almohadillado con una cascada frontal, dos delfines de cuyas fauces brotaba agua, que descendía por la cascada, y la figura desnuda de una mujer, apoyada sobre el pilar central, que le ofrecía al busto del marqués, colocado en el remate, un ramo de rosas. En la base de la parte trasera se dispone el escudo de Málaga, bajo la inscripción A LA MEMORIA DEL ILUSTRE PATRICIO Y BIENHECHOR D.CARLOS LARIOS Y MARTÍNEZ MARQUÉS DE GUADIARO, en el lado derecho un clípeo con el busto de Mercurio, dios del comercio, y en el izquierdo un clípeo con el busto de una diosa con una corona formada por una rama de olivo sobre una corona o cinta almenada, que podría representar a la industria.

Desde el mismo momento de su inauguración hubo una fuerte discusión en Málaga sobre la calidad de la escultura femenina desnuda. Las críticas se referían especialmente al excesivo volumen del trasero. Supervielle de Andrade en su Guía de Málaga de 1909 se refiere a este “defecto”, aunque no especifica el motivo:

Es, este monumento, obra sencilla que no se prestaría a crítica despiadada, si no acusase pretensiones que deben llevar su merecido. El desnudo sólo puede cultivarse por aquellos artistas que poseen el secreto de la forma. Esculpir una figura de mujer, cuyas delicadezas de líneas requieren absoluto conocimiento de la anatomía artística y seguridad incontrastable del dibujo, es alarde que solo pueden permitirse los escultores avezados a esta clase de obras: los que han consumido la mitad de la vida copiando a los clásicos; los que, con el modelo delante, han derrochado pastelina y barro en el estudio sintiendo la obsesión del éxito; luchando denodadamente hasta vencer las dificultades insuperables del natural. Solo después de haber obtenido esta victoria en el trabajo es disculpable que se acometa por un artista el desnudo, forma clásica de la escultura.

En los años treinta primero se ocultó la alegoría femenina, popularmente conocida como “la culona”, con vegetación, hasta que en 1936 fue eliminada, desconociendo su ubicación actual.

Carlos Larios fue un importante coleccionista de arte malagueño, cuyas obras decoraban  tanto su vivienda de Madrid, como sus casas de la Alameda y de la Aurora. Una de sus obras mas preciadas fue el retrato que le hizo el pintor Federico de Madrazo en el año 1874. Carlos aparece vestido de etiqueta en un interior, sentado en un sillón y mirando al espectador junto a una mesa de despacho llena de papeles, donde aparecen junto a la firma del pintor los siguientes textos en una cartela y en un pergamino abierto: “Excmo. S. Don Carlos Larios” y “La Aurora. Fábrica de tejidos, Málaga”. Madrazo también retrató a Amalia Larios en el mismo año de 1874. Ambos retratos debieron hacerse en su residencia madrileña, ubicada en una vivienda de la calle del Florín nº 2, en la actualidad calle de Fernanflor, situada en las proximidades del Congreso de los Diputados. Amalia murió en su casa madrileña el 14 de enero de 1876 de pulmonía aguda.

 Jardines de la Aurora

Carlos Larios adquirió a partir de 1846 el solar que en el plano de Rafael Mitjana y Ardison de 1838 correspondía a la Hacienda del Álamo. En la zona meridional junto a la calle Callejones de Perchel situaría la fábrica de la Aurora, nombre de la diosa que simboliza el amanecer, dedicada a la fabricación de hilados y tejidos de algodón, cáñamo y lino. Todavía en 1857 estaba en fase de construcción. En la publicidad de la fábrica Carlos Larios aparecía como propietario de la fábrica, pero también como banquero, comerciante y propietario. La fábrica, conocida como la chica, para diferenciarla de la Industria Malagueña, construida por su tío y primer marqués de Larios, Martín Larios, era una de las grandes empresas de la ciudad, ya que Jerez Perchet cifraba en 1877 sus trabajadores en 3.700 personas: 1.600 hombres, 1.600 mujeres y 500 jóvenes. La fábrica tenía varios edificios, patios y dos chimeneas, cuyas siluetas rivalizaban en altura con las vecinas de la Industria Malagueña y de la Constantia el Labore, creada por el camerano Manuel Agustín Heredia.

Las guías de la ciudad de la época recogen numerosas descripciones y alabanzas de la fábrica, derribada en los primeros años del siglo XX. Uno de los espacios más valiosos de la fábrica eran los jardines de estilo paisajista, el estilo de la mayoría de los jardines malagueños del siglo XIX, entre los que se incluían los otros dos jardines que poseían otros miembros de la familia Larios en Churriana y  en la comarca del Campo de  Gibraltar.

En 1898 Ramón Urbano Carrere se refiere con estas palabras a los jardines:

La Aurora se hallaba situada entre magníficos jardines donde prevalecen las plantas más variadas y curiosas, existiendo un gran invernadero y una soberbia estufa que dan asilo a plantas cuyo cuidado requieren estas precauciones. Al cultivo de estos jardines se hallan dedicados verdaderos peritos en el ramo de la Floricultura, no habiendo economizado nada el Sr. Marqués de Guadiaro, de feliz memoria, para convertir en hermoso paraíso el lugar en que construyó su fábrica de hilados.

Un año más tarde Sañudo Autran afirma lo siguiente:

Son verdaderamente notables en La Aurora la sala de telares e hilados y el jardín por la rareza de plantas que tiene, entre ellas la piña, la vainilla y el cocotero. Constituyen uno de los primeros ejemplos de aclimatación de estas frutas tropicales, que empiezan a ser frecuentes en otros jardines malagueños de la época.

Todavía en 1916 los jardines eran destacados por escritores como Supervielle de Andrade, que señala la posibilidad de que fueran visitados:

Con autorizaciones… pueden visitarse los magníficos jardines que existen en la gran fábrica de la Industria y Aurora de los señores Larios, cuya riqueza en plantas y flores goza de merecida fama, llamando con justicia la atención de cuantos la visitan.

La mejor descripción de los jardines fue realizada por el escritor Augusto Jerez Perchet en su obra Málaga contemporánea, publicada en 1884:

El vestíbulo, pues, tiene un anchuroso jardín, una fuente de mármol de carrara, cercada por una verja de hierro; una extensa galería cubierta de verdura y en fin, lo higiénico y lo risueño, cual vanguardia de la vida laboriosa y honrada que allí impera…

El propietario…ha transformado una gran parte de su finca en lugar de recreo, dando amplia cabida al buen gusto. Cuadras donde llaman la atención hermosos caballos; una cochera; un lucido guadarnés; un espacio destinado a vacas y un recinto donde hay una pajarera, sirven de tránsito desde la fábrica a los jardines…

En un lado y frente a una anchurosa calle de palmas, que le dan feliz adorno, aparece una casa de sencilla fachada, que sirve para accidental descanso del dueño de la fábrica; y sin embargo, la elegancia impera en sus habitaciones, cuyos muros exhiben lienzos y tablas de primorosa factura, cornucopias de mérito artístico y modelos del maravilloso palacio de la Alhambra.

Mas adelante, penetramos en la parte de los jardines que mayor atractivo presenta. Los canastillos de flores delicadas, los grupos de arbustos exóticos y españoles, los céspedes de perpetua verdura, los invernaderos de variadas formas y  dimensiones se suceden con prodigalidad y en combinación perfectamente entendida, sobresaliendo de la reunión de tan diversos encantos naturales, un bellísimo salón, compuesto de una ligera armadura de hierro, ceñido de vegetación y hermoseado con un pequeño zócalo de risco, multitud de flores y arbustos mesas y asientos rústicos y animado con el rumor de las aguas que arrojan los surtidores de distintas fuentes.

Si la fábrica de hilados no mereciera una visita, los jardines y el huerto contiguo serían motivos suficientes para llamar la atención hacia la propiedad asunto de estos renglones.

De este texto se pueden extraer las siguientes conclusiones:

  • El jardín se expone como símbolo del hombre laborioso y virtuoso, valores ligados a la masonería.
  • En el vestíbulo de la fábrica había un jardín, seguramente con forma de patio, con una fuente de mármol de carrara y verja de hierro en el centro y una galería de hierro cubierta con vegetación.
  • En el centro de la propiedad se hallaban las cuadras para caballos y vacas, una pajarera y una cochera, que debió ser muy importante, ya que sus coches de caballos fueron utilizados por Alfonso XII durante la visita realizada a Málaga en el año 1877.
  • Los jardines se hallaban separados por un muro y rodeados por un murete de trazado rectangular.
  • El jardín se encontraba en el centro de la propiedad, donde se hallaba la mansión adornada con cuadros y ¿modelos de la Alhambra ?,delante de un paseo de palmeras. Distribuidas por el jardín había fuentes decorativas y un cenador alargado de hierro. Uno de los aspectos más llamativos de la vivienda era la decoración con motivos de la Alhambra, que la relaciona con la estética alhambrista tan importante en la arquitectura española y americana de la época. Al respecto se puede recordar que Enrique Crooke Larios, Marqués de Genal, adquirió a finales del siglo XIX el Palacio de Anglada, conocido también como Palacio de Larios, ubicado en el Paseo de la Castellana. Junto a las monumentales fachadas de estilo clasicista y los jardines destacaba el patio central, inspirado en el Patio de los Leones de la Alhambra con fuente de los Leones incluida, donde se celebraban grandes fiestas de la burguesía madrileña, hasta su abandono y derribo en el año 1966.
  • Al fondo de los jardines había canastillos de flores, árboles exóticos y españoles, una pradera de césped, y un grandioso invernadero de hierro y cristal, con plantas, surtidores de agua, mesas y asientos rústicos de topiaria. Los denominados canastillos deben referirse a los maceteros de cerámica con forma de canastas, realizados en las fábricas malagueñas de cerámica. El invernadero era el más grande de toda Málaga, lo que nos habla de la importancia de la botánica en los jardines. Construido en hierro y cristal sobre un basamento de obra, era muy parecido al de la Hacienda de San José, y su cúpula de estilo hindú se podría relacionar formalmente con el palacio real de Brighton en el Reino Unido.
  • La hacienda contaba también con una huerta, en la que se habían plantado frutales y vegetales para el consumo familiar.
  • No podían faltar tampoco los estanques de agua, necesarios para el riego de los jardines y la huerta en un clima con largos periodos de sequía. De ellos se hace eco la trabajadora de la fábrica Paca Cielos: “…la huerta, aquella famosa, con sus estanques, su arbolado, sus flores raras, sus pajarillos…” Hubo varios, aunque no sabemos ni el número ni los tamaños.

Estos elementos convierten a los Jardines de la Aurora en uno de los más importantes de Málaga. La afición y el conocimiento de los jardines, las flores y las plantas exóticas de Carlos Larios queda refrendado en su participación en las exposiciones de floricultura. Al cuidado del jardín había jardineros especializados. En 1874 colaboró en la Exposición de Floricultura celebrada en Málaga junto con Ricardo Larios, que podría ser tanto su primo y cuñado Larios Tashara, propietario de un jardín en Churriana, como Larios y Segura, también perteneciente a la rama gibraltareña de los Larios, donde nació en 1844:

Carlos Larios y Ricardo Larios presentaron plantas: helechos, ficus exóticos, rarísimas mimosas, acacias, coleus, petunias, melalaeucas, palmeras, cocoteros y geranios.

Los jardines se regaban con norias de sangre, que extraían agua de la capa freática del Arroyo del Cuarto, tal y como se pueden ver en dos láminas del Museo de Artes y Costumbres Populares de Málaga.

 Jardines de Picasso

Sobre los solares de la fábrica y de las cocheras se construyeron a finales del siglo XX la Plaza de la Solidaridad, varias edificaciones, el Centro Comercial Larios, y la parte más boscosa de los jardines, formada por varios ficus y palmeras, fue reconvertida en los Jardines de Picasso, al que se dedica el monumento de Picasso, realizado en bronce fundido en 1977 por el escultor Miguel Ortiz Berrocal, que representa un corazón abrazado por dos cuerpos, uno femenino y otro masculino.

En los jardines se han situado un monumento dedicado a Pablo Iglesias, formado por un busto realizado por Emiliano Barral en 1988, y otro de 1978 que simboliza el hermanamiento entre Málaga y la ciudad estadounidense de Mobile, The Friendship Tree (El Árbol de la Amistad), realizado en 1978 por Michaela Guarino, Jhon Burguist y Rolf E. Pernod.

Los Jardines de Picasso han mantenido el trazado orgánico y el estilo paisajístico de los Jardines de la Aurora, conservándose varios ficus y algunos árboles del siglo XIX.

Notas:

[1] Los datos que aparecen en el testamento firmado por ambos cónyuges en 1871 son bastante extraños. Por un lado, se afirma, que Carlos Larios tenía en ese momento 50 años, que su esposa Amalia Larios y Tashara tenía 25 años, y que contrajeron matrimonio en Roma en el año 1856. A tenor de estos datos, Amalia tenía 10 años, cuando se casó. No se hicieron capitulaciones matrimoniales, ni escritura de dote ni de capital. Datos Tomados de Archivo Histórico Provincial de Málaga, Leg. 4555, año 1871, folios 297-302 v.

Sin embargo, en el artículo “Los testamentos de Carlos Larios. Empresario. Primer Marqués de Guadiaro”, de Cristina Fernández Barrios Escalante y María Concepción Barrios Escalante, Isla de Arriarán, XXXV, p. 5, se afirma que Carlos nació el 5 de noviembre de 1816 y fue bautizado tres días después en la parroquia de San Juan, lo cual no concuerda con los datos del testamento de 1871.

En este mismo artículo se especifica que Amalia había nacido en Gibraltar el 8 de marzo de 1825, por lo que cuando se casó tenía 31 años. Amalia falleció el 14 de enero de 1876, a la edad de cincuenta años.

[2] Archivo Histórico Provincial de Málaga, Leg. 4555, Testamento de Carlos Larios, págs. 455-468v.

Archivo Histórico Provincial de Málaga, Leg. 5726, Testamento de Carlos Larios, págs. 4804-4809v.

Referencias

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  • Blázquez Delgado, Julio (coord.) (1996) Los jardines de Málaga. Itinerario botánico. Consejería de Educación y Ciencia. Delegación Provincial, Málaga.
  • Camacho Martínez, Rosario (dir.) (1993) Guía histórico-artística de Málaga. Arguval, Málaga.
  • Fernández Barrios Escalante, Cristina; Barrios Escalante, Mª Concepción (2010) ‘Los testamentos de Carlos Larios. Empresario. Primer Marqués de Guadiaro’. Ista de Arriarán, Asociación Cultural Isla de Arriarán, Málaga, 35 (s/e) 5 y ss..
  • Jerez Perchet, Augusto (1884) Málaga contemporánea. Universidad de Málaga (Reedición, 1999), Málaga.
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  • Morales Folguera, José Miguel (s/f) ‘Monumento a Carlos Larios y Martínez-Tejada, Marqués de Guadiaro y Conde Pontificio de Larios. Patrimonio Mueble de Andalucía. Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía’ [online]. Disponible en: <https://guiadigital.iaph.es/bien/mueble/243930/malaga/malaga/monumento-a-carlos-larios-y-martinez-tejada-marques-de-guadiaro-y-conde-pontificio-de-larios>. Consulta: 2023-04-24. Código 243930
  • Muñoz Cerisola, Nicolás (1879) Guía general de Andalucía y Extremadura e indicador de España. Tipografía de El Museo, Málaga.
  • Muñoz Martín, Manuel (2008) El crecimiento urbano malagueño en el siglo XIX. II (págs. 667-668). Unicaja Fundación y Economistas, Málaga.
  • Ramos Frendo, Eva María (2003) ‘Carlos Larios Martínez, Marqués de Guadiaro, un malagueño volcado en el desarrollo de su ciudad’. Isla de Arriarán, Asociación Cultural Isla de Arriarán, Málaga, XXI (s/e) 171-192.
  • Ramos Frendo, Eva María (2006) ‘Aproximación a las villas de recreo de la familia Heredia en Málaga’. Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, Universidad de Málaga, Málaga, s/v (28) 91-108.
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  • Sánchez López, Juan Antonio (2007) Paseos por la escultura pública de Málaga. Universidad de Málaga, Málaga.
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  • Supervielle de Andrade, José (1916) Guía de Málaga y su provincia. Tipografía José Supervielle, Málaga.
  • Urbano Carrere, Ramón Antonio (1898) Guía de Málaga. Librería de José Duarte, Málaga.

Cita

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Morales Folguera, José Miguel. «Málaga. Los jardines de La Aurora en Callejones del Perchel». Historia del jardín, Departamento de Historia del Arte, 04 2024, http://historiadeljardin.hdplus.es/malaga-los-jardines-de-la-aurora/

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