Málaga. Alamedas de Capuchinos, haciendas y huertas en el norte de la ciudad

Bernardo Ferrándiz. Fuente Olletas y Alameda de Capuchinos. Museo Carmen Thyssen de Málaga
Bernardo Ferrándiz. Fuente Olletas y Alameda de Capuchinos. 1871, Museo Carmen Thyssen de Málaga.

Impreso el 24 de mayo de 2024 Impresión

Fuente de Olletas, Calle Hermanos Oliver, Olletas, Centro, Málaga, Málaga-Costa del Sol, Málaga, Andalucía, 29013, España

  •  La zona norte de la ciudad de Málaga había sido tradicionalmente el sector más verde y arbolado, y formaba parte de la Vega de Málaga, que se extendía hasta las poblaciones de Cártama, Churriana y Torremolinos. Ocupaba ambas márgenes del río Guadalmedina y del Arroyo de los Ángeles, por lo que tenía asegurada el agua para el riego de las plantaciones. En 1784 este abastecimiento se incrementó con la construcción del Acueducto de San Telmo, que traía agua de boca y de riego en sus dos conducciones a las haciendas y cortijos ubicados en los 11 kilómetros de su recorrido hasta entrar en la ciudad de Málaga por la zona de Capuchinos y llegar hasta el arca de la calle de Refino, desde donde luego se distribuía por fuentes, conventos y viviendas de la ciudad de Málaga.

Diversos planos, grabados, fotografías y descripciones de los siglos XVIII y XIX nos muestran y describen esta antigua e importante zona verde urbana. A ella se refiere Pascual Madoz en el volumen correspondiente a Málaga de su Diccionario:

“El paseo más antiguo y concurrido hasta nuestros días, es el llamado las Alamedas de Capuchinos, aunque realmente no son mas que varios trozos de caminos, de los que se dirigen a la ciudad, estando inmediatos a sus entradas por la plazuela de la Victoria y fielato de Capuchinos: el primero principia desde el Camino Real de Granada y punto donde se sitúa la huerta y limonar de Olletas al N. De la población, y sigue en línea recta al S. hasta la plazuela de la Victoria, con bastante anchura y cercado de corpulentos álamos blancos y algunos negros: el segundo trozo empieza en el citado parage de Olletas, y corre hacia el O. dividiéndose a corto trecho en dos brazos, de los cuales el uno se dirige al fielato y plazuela de Capuchinos en línea recta, y el otro desciende a la derecha del anterior por las hazas del campo santo, hasta el primer molino, antes de llegar a la citada plazuela, desde cuyo punto se une volviendo al E. con el tercer trozo que entra en la misma plazuela: estos trozos, especialmente los dos brazos en que el segundo se divide, no están tan poblados de árboles como el primero, pues aunque repetidas veces se han hecho nuevas plantaciones para reponer los ya envejecidos, hasta ahora no se ha podido asegurar la conservación de los nuevos que han ido destruyéndose por falta de vigilancia y esmero. A pesar del abandono en que yacen estas alamedas, no dejan por esto de conservar algunos parajes todos agradables, y las simpatías de los malagueños que alcanzaron en su primavera los restos del estado floreciente de este antiguo paseo; el punto en el que presta mas distracción a los concurrentes, es el que se sitúa entre la huerta de Olletas y esplanada que forma en el mismo la confluencia de los dos brazos de este trozo de Alameda, y el camino que conduce al cementerio general, en el ángulo que figuran las dos alamedas de la Victoria y Capuchinos, se encuentra bastante número de árboles, algunos arriates de flores en todas las estaciones; más adelante y siguiendo hasta la plazuela de Capuchinos, se halla el acueducto de San Telmo, que después de haber dado impulso al molino harinero del costado derecho, salva el paseo por una larga alcantarilla, continuando paralelo al mismo en toda su longitud por su costado izquierdo; sobre las dos bocas de la alcantarilla y costados de la alameda, hay una pared pequeña o pretil, que sirve de asiento a los transeúntes que en este sitio se detienen a gozar de los días templados del invierno, de la vista que ofrecen los campos inmediatos, cubiertos de verdor, del murmullo de las aguas cristalinas del acueducto, y de la animación y graciosas desigualdades y arriesgada colocación de edificios que presenta al espectador entre el paseo y la ciudad, el punto que ocupan los tejares, llamado así porque en él se encuentran reunidos los hornos y establecimientos de ladrillo, tejas, cal y demás objetos de barro, que se destinan para la construcción de casas. El tercer trozo de esta alameda, aunque más poblado de frondosos árboles, es el menos concurrido por efecto de las desigualdades y gran descenso del terreno. En el día falta en estas alamedas la concurrencia y animación que no ha muchos años se advertía en ellas en los días festivos del invierno y primavera; la sociedad moderna de Málaga ha robado a este paseo sus encantos y atractivos, alejando de él las lindísimas jóvenes que en la actualidad hacen ostentación de inimitable gracia y extraordinaria belleza en el salón de Bilbao, Cortina del Muelle, Muelle Viejo y Campo de Reding, dejando para los vetustos personajes y antiguas significaciones, un paseo que les recuerda su juventud, sus grandes hazañas y los lances que ocurrieron en estos sitios cuando la conquista de Málaga y guerra de la Independencia”.

En esta descripción se observa que las huertas ubicadas en la zona norte de la ciudad estaban conectadas con las “Alamedas de Capuchinos”, que formaban un paseo arbolado con arriates de flores en algunos tramos, que eran utilizadas como zona de paseo por los habitantes con anterioridad a la creación de la Alameda o Salón de Bilbao, construida delante de la Puerta del Mar. Madoz señala la existencia de tres Alamedas de Capuchinos, que unían la plaza de la Victoria, Olletas, donde se construyó una fuente con el agua proveniente del Acueducto de San Telmo, y las huertas del convento de Capuchinos. Algunas fotografías y varios cuadros del siglo XIX nos muestran la abundante presencia de gentes, algunos con burros y carros, y un gran arbolado formado principalmente por olmos.

La imagen más antigua de la zona corresponde a una “VISTA Y PERSPECTIVA DE MÁLAGA TOMADA DESDE EL CORTIJO DE LA PALMA, PROPIEDAD DEL CONVENTO DE LA MERCED”, fechada en el año 1780. En esta perspectiva, tomada desde una zona próxima al monte Coronado, se observan los cauces del río Guadalmedina y de su afluente el arroyo de los Ángeles y de una serie de zonas verdes, cortijos, haciendas y huertas: Huerto de los Claveles en el Molinillo, Huerta y casa de Godino, Hacienda del Padre Mesa, Huerta y Cortijo de la Palma, Hacienda de la Virreina, Huerta Alta, Huerta del convento de Capuchinos, Alameda de Capuchinos, Huerta del convento de los Ángeles, casa y Huerta de Málaga, Hacienda de Martiricos, además de otras haciendas sin denominación. Suelen constar de una o varias casas, jardines con grandes árboles y huertas. También aparecen una carreta y una carroza, que nos habla del uso agrícola de la zona y del residencial como lugar de recreo para los grandes propietarios. En primer término, aparece el Cortijo de la Palma con una gran extensión, propiedad del convento de la Merced, que ha dado lugar hoy a un barrio, Palma-Palmilla. Como sucedía con los jesuitas en Teatinos y los dominicos en Churriana, los mercedarios malagueños utilizaban esta hacienda como espacio de recreo y de aprovisionamiento de productos agrícolas. A su izquierda se hallaba la Hacienda de la Virreina, cuya mansión torreada estaba rodeada por cipreses, árboles de sombra, frutales, olivos y una viña. Su nombre se atribuye a   Ana Zayas y Ramos, natural de Iznate y casada con el virrey Matías de Gálvez. No obstante en la Perspectiva de Málaga de 1780 aparece ya el nombre de Hacienda de la Virreina.  Matías de Gálvez  fue nombrado Virrey de la Nueva España en el año 1782, por lo que es imposible que el nombre de la Hacienda se deba a la mujer de Matías. La casa, propiedad hoy del Ayuntamiento de Málaga, fue derribada y reconstruida. Se trata de una desgraciada restauración.

Estaban además las huertas, que poseían una casa menos señorial, caso de la Huerta de Godino, la huerta de Martiricos, la Huerta de Málaga, la Huerta de los Ángeles, la Huerta del Molinillo y la Huerta Alta, que conectaban con la Huerta del Convento de Capuchinos y con las Alamedas de Capuchinos, que llegaban hasta el convento de la Victoria, según Madoz. A estas zonas verdes habría que añadir, aunque no salgan en los planos y en las vistas de la época, la Hacienda de San José, bautizada con este nombre en 1761 por su propietario José Ordóñez Natera,  la Hacienda de la Concepción, construida en 1857 por Jorge Loring y Amalia Heredia, la Hacienda Quintana, ubicada en Ciudad Jardín, y la Hacienda Pacheco, ubicada en el Arroyo de los Ángeles. La hacienda Quintana tiene su origen en un mayorazgo del siglo XVIII fundado por Bernabé Bravo de Acuña. La superficie estaba ocupado por un viñedo. En 1852 fue heredada por Eduardo Domínguez Quintana, aunque poco después, en 1862, fue vendida a Antonio Campos Pérez, padre de Antonio Campos Garín, Marqués de Iznate. Es en este momento, cuando debió construirse la casa, relacionada formal y estéticamente con otras casas de Pedregalejo.

La huerta de los Martiricos, conocida  también como de los Ortega o Heredia, tiene su origen en 1661, cuando era propiedad de Martín Buitrón y Solórzano, casado con María Ortega de la Corte y Zapata. Formaba parte de un mayorazgo, que fue heredado por Pedro , José Ortega y Francisco Ortega Monroy. En octubre de 1857 fue vendida al matrimonio Martín Heredia y Josefa Livermore. En 1948 fue adquirida por la Diputación Provincial de Málaga y convertida en el Hogar de San José, centro de beneficencia del Arroyo de los Ángeles.

En un plano, realizado hacía 1783 por el ingeniero Julián Sánchez Bort, aparecen ambas márgenes del Guadalmedina, la Huerta y Casa de Godinos, y la Hacienda del Padre Mesa en el margen izquierdo por encima del Arroyo de los Ángeles, y la Huerta de los Capuchinos, los Huertos de los Claveles en el Molinillo, y un Jardín Botánico, en el lado derecho del río. La denominada Hacienda del Padre Mesa aparece señalada en la vista de Málaga de 1780 con el número 30, pero sin nombre. Estaba completamente vallada, contaba con extensas construcciones arquitectónicas y un gran arbolado, formado por cipreses y olmos.

En el plano de Rafael Mitjana de 1838 aparecen indicadas numerosas huertas, haciendas y cortijos en la aona norte de la ciudad. A partir del barrio de la Trinidad aparecen la Huerta de Tacón, la Huerta de Natera, la Huerta de Villazo, Haza de la Trinidad, Haza del Coto, Huerta de San Francisco, Huerta del Molinillo, Huerta Alta, Huerta de Jiménez, Huerta de Capuchinos, Alameda de Capuchinos, Alameda del Campo Santo, Hazas de Cabello, Huerta de Olletas, Haza del Calvario y Huerta de la Victoria.

En el año 1836 el pintor francés George Vivian realizó una vista muy romántica de las Huertas del convento de los Ángeles, delante del cual se representa una hacienda con casa y un gran arbolado. En un primer término aparecen dos labriegos con un burro, y una extensa pradera verde con animales pastando. Detrás del convento hay una gran montaña, que debe corresponder al Monte Coronado. Esta litografía de L. Hague fue publicada en la obra Spanish scenery. El convento de los Ángeles Recoletos de San Francisco fue fundado en el sitio de Miraflores en 1582 por Diego de Torres de la Vega, Regidor Perpetuo de Málaga y miembro de la familia de los Torres. Tenía el patronazgo de la capilla mayor de la iglesia para el depósito de sus cenizas. Tienen la tradición de que en su recinto están enterrados los cuerpos de los patronos de Málaga.

La Revista Guadalhorce publicó en el año 1839 una litografía de F. P. muy parecida a la de George Vivian, con una Vista del Convento y Huerta de los Ángeles. El convento aparece en lo alto de una colina, debajo se ve una hacienda con una gran mansión, que posee una galería porticada y una torre en la fachada, rodeada por un jardín arbolado. A la derecha hay un cortijo con sus huertas, y en el centro un cauce fluvial y dos pastores con su rebaño protegido por un perro.

Hay un plano del Archivo General de Indias, firmado en 1783 por Antonio Monrroy, que representa el plano iconográfico del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Málaga, con la valla que rodea toda la propiedad con numerosos estanques y balsas de agua, las ruinas de la antigua iglesia junto a un jardín radiocéntrico, que parece un laberinto, las ruinas del antiguo palacio, y el plano del nuevo convento con la iglesia, el claustro porticado con dos aljibes, los dormitorios, el hospicio, la sacristía, y al lado otro jardín de forma rectangular y ocho cuadros de vegetación, el refectorio, las cocinas, los graneros y el pajar, dos atrios y un patio.

En el año 1856 el Síndico de Málaga inicia un expediente para que los vecinos de la zona pudieran atravesar las huertas, como habían estado haciendo hasta ese momento. El expediente es emprendido para comprobar si los habitantes de Málaga pueden seguir utilizando la senda peatonal, que pasaba por las Huertas Altas y del Molinillo y que conducía a la Alameda de Capuchinos, y que ahora se ve impedida por el “bardo” o vallado, que los colonos de dichas huertas habían puesto para impedir el paso del público.

Los dueños de dichas huertas, Juan María de Flores, domiciliado en México, y Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, habían solicitado por sus representantes, que se impidiera el paso de los transeúntes por las citadas huertas, según había acordado el ayuntamiento, “constantemente de noche, y algunas veces de día”. El acuerdo del Ayuntamiento de 8 de enero de 1857, es que el permiso de paso por dichas huertas no ha sido constante ni sin interrupción, por lo que no ha generado servidumbre, y los propietarios tienen todo su derecho “para cerrar sus puertas cuando lo tengan por conveniente”. (Archivo Municipal de Málaga. Sección de Obras Públicas. Año de 1856. Legajo nº 1271, num. 184. Huerta Alta Y huerta del Molinillo).

En el año 1862 el fotógrafo Charles Clifford realiza una fotografía de Málaga tomada desde el mismo lugar, en la que se observa la gran zona verde formada por las huertas situadas en las márgenes del Guadalmedina.

En el año 1871 Bernardo Ferrándiz pinta un cuadro titulado Caridad y Amor de Dios, que representa a un sacerdote sobre un burro junto a la fuente de Olletas, lugar de concentración popular del barrio, tal y como se puede ver en fotografías de la época, lo que demuestra el frecuente uso que hacían los pintores decimonónicos de la fotografía. El propio Ferrándiz solía hacer fotos, que luego convertía en cuadros. A la derecha aparece la antigua Fuente de Olletas, de la que hoy existe una desgraciada copia, y como fondo una gran arboleda, que corresponde a la Alameda de Capuchinos.

Algunas de estas huertas parecen dibujadas en la estampa de Málaga, que Francis Carter incluye en su libro sobre el Viaje de Gibraltar a Málaga, realizada en el año 1773, aunque no indica sus nombres. Carter coloca a la derecha sobre un montículo el convento de la Trinidad, y en el extremo izquierdo de la perspectiva el convento de Capuchinos con una larga hilera de árboles, que parecen cipreses, pero que debería representar la arboleda de la Alameda de Capuchinos. La perspectiva “está tomada desde la colina opuesta a la Trinidad con el río Agua Medina, dibujado por Francis Carter en el mes de febrero de 1773” y publicada según un acuerdo del Parlamento, en enero de 1777. En esa colina aparecen representados el propio Francis Carter junto a una acompañante.

La última de las imágenes, que tenemos de esta zona antes de su ocupación por los barrios actuales, corresponde a una vista aérea del año 1928, en la que se ve la zona de Capuchinos, el Cementerio de San Miguel, la Fuente de Olletas, la calle Cristo de la Epidemia, el Santuario y Hospital de la Victoria, el Ejido, el Monte Calvario y los Montes de Málaga.

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Morales Folguera, J. (2024) Málaga. Alamedas de Capuchinos, haciendas y huertas en el norte de la ciudad. Historia del jardín. http://historiadeljardin.hdplus.es/malaga-alameda-y-huertas-en-el-norte-de-la-ciudad/

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Morales Folguera, José Miguel. «Málaga. Alamedas de Capuchinos, haciendas y huertas en el norte de la ciudad». Historia del jardín, Departamento de Historia del Arte, 05 2024, http://historiadeljardin.hdplus.es/malaga-alameda-y-huertas-en-el-norte-de-la-ciudad/

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Morales Folguera, J. (2024) ‘Málaga. Alamedas de Capuchinos, haciendas y huertas en el norte de la ciudad’, Historia del jardín. Disponible: http://historiadeljardin.hdplus.es/malaga-alameda-y-huertas-en-el-norte-de-la-ciudad/

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